Recuerdo la primera vez que vi el mar, yo debía de tener 12 años más o menos, estaba en 6º de E.G.B. y en el colegio se organizó una excursión a… pues a donde va a ser, SANTANDER. Fue un largo viaje de aprosimadamente 6 horas en autocar, desde mi Valladolid natal hasta el mar, entre 300 y 400 kilómetros, no lo recuerdo bien, pero no importaron, porque al final del viaje nos esperaba ese Mar Cantábrico, al que los castellanos consideramos también nuestro mar.
Aquellos instantes en que contemplas esa inmensidad azul-verdosa, en que se convierte el horizonte, te inundan de una paz y de un temor a la vez, al comprender lo diminutos que somos, ante tanta grandiosidad. La sensación de mojarse los pies, pues era pleno mes de mayo y el agua, bueno, que os voy a decir, pues muy templadita no estaba, pero esa sensación y el saborear el agua salada, me gustó, y creo que fue entonces cuando pensé que me gustaría poder vivir al lado del mar y poder bañarme en sus aguas cuando me apeteciera, sin tener que recorrer grandes distancias y sufrir mareos, pues lo málo del viaje era que yo de pequeño, me mareaba mucho y no lo pasaba muy bien que digamos. El poder evitarme ese transtorno me gustó, y finalmente lo he conseguido. Ahora vivo en el Mediterráneo, que no es lo mismo que el Cantábrico, ni por asomo, pero es el mar, y me puedo bañar cuando me apetece.
Ni que decir tiene que pasamos un día maravilloso en Santander, y el tiempo pasó volando, pero el recuerdo de aquel día, es imborrable en mi mente. Por supuesto el viaje de vuelta fue malo para mi, pero yo pensaba en el mar y en esas sensaciones que había experimentado aque maravilloso día de primavera, y en las consecuencias que para mi tendría en el futuro. No me importó marearme, desde luego mucho menos que en el viaje de ida, porque ahora, había visto el mar y me había enamorado de él. Ese viaje escolar sin importancia cambió mi vida y por ello le doy las gracias, pero sobre todo, de aquel inolvidable día playero, el recuerdo que me queda es de felicidad, aquel día contemplé mi primer paraíso.




hombre por supuesto q lewis no! jaja, ahora en serio… Pues no se
quién tendrá razón pero hablando se enitnede la gente,no? asi q toy
segura q con el tiempo ambos lo olvidareis y pasará a vuestros
recuerdos como una simple competencia de opiniones o de lo q sea.
un saludo!