Hablando de paraísos, cada cual tiene uno favorito, que le gusta más que los demás, donde se siente muy a gusto y probablemente sea feliz. Pero, aparte del que le pueda gustar a cada cual, el paraíso también existe en las ciudades en las que vivimos, o en los pueblos que visitamos de vacaciones, ya sabéis, a la casa de los abuelos o de los padres, esa casa del pueblo a la que sólo vas en vacaciones y, en la que tienes tu pandilla de amigos desde la infancia, aunque tengas ya 50 años.
También es un paraíso esa ciudad donde trabajas tooodos los días, soportando atascos, humos y malhumores de los demás conductores, de los viandantes o de los que simplemente insultan porque ya están hartos de todo. Sí, las ciudades también tienen su rinconcito, llámese parque, llámese museo, llámese discoteca, etc. donde cada persona tiene su rinconcito donde refugiarse de la cotidianidad. Cada persona busca en esos lugares relajación, divertimento, alegría en definitiva, que nos haga felices, por tanto, se convierten en nuestros pequeños paraísos… para sentirnos bien con nosotros mismos, o para encontrar a los que nos hacen sentirnos diferentes. ¿Cúal es tu paraíso?.




Yo tengo mi propio paraíso, Mi hogar es mi castillo, es el paraíso
que necesito tener. Pero si de lugares se trata, un banco en el
Campo Grande de Valladolid me basta para recordar recuerdos de la
infancia y de la adolescencia, cuando se iba a ligar los domingos
por la mañana junto a los amigos. Esas pandillas de chicos y chicas
que se divertían con poca cosa, una mirada, una sonrisa y un leve
roce de las manos. Eso era el paraíso en mi adolescencia, para mí.